¿Donde está puesto nuestro interés?

Querida amiga, siempre fuiste una inocente flor, llena de sueños; la vida te ha quitado parte de los sueños, y la inocencia se quedó por el camino. Pero sigues siendo una flor, ese es tu nombre y así te llamo.

Querida Flor, solemos hablar de lo difícil que es modificar las costumbres y las formas que llevamos arraigadas en nuestro ser, de las que muchas veces no nos sentimos orgullosos, o que nos desagradan y en numerosas ocasiones nos mortifican, pues hacemos cosas que en el fondo no quisiéramos hacer, pero algo más fuerte que nosotros nos impide ser nosotros mismos y actuamos por costumbres por normas aprendidas, o como los demás esperan que actuemos.

Yo suelo decir que todo se puede lograr, que lo que hay  que tener es verdadera necesidad de cambiar, de modificar; en ese caso me dices que como se hace  que tú no puedes, y me lo dices a mí, como si yo pudiera, como si yo lo hubiera logrado. No, no lo he logrado, voy como un naufrago a la deriva cogiendo como tabla de salvación todo lo que pasa por mi lado, pero no  siempre es fuerte y resistente a lo que me agarro, la mayoría de las veces se va al fondo, y si no quiero hundirme, tengo que soltarlo y seguir nadando.

Hace un tiempo me dijeron que lo que se desea con fuerza y como la única cosa importante en la vida de uno…,  (pero tiene que ser algo que se desee de verdad, muy de verdad) se puede lograr. Y me contaron un cuento, no sé quien, pero si el cuento, como las palabras son difíciles de recordar, está en mi el significado, y hoy te lo voy a dedicar, por si te sirve, a mi me sirvió y es una de las tablas de salvación, que no suelto, y eso hace un poco más descansado mi navegar por un mar de dudas, en el que te cansas muchas veces de nadar.

El cuento más o menos es así:

Un maestro acompañaba a su alumno por los caminos de la tierra para que este pudiera encontrar la sabiduría. Atravesaban montes, desiertos, valles y grandes ríos, conocían diferentes civilizaciones, distintas formas de vivir y de entender la vida, culturas muy dispares unas de otras, credos y religiones para todos los gustos.

El maestro se iba enriqueciendo con todo ello, y aumentaba sus conocimientos, por el contrario el alumno se divertía, se fortalecía con las caminatas, conocía gente, le gustaba comer y beber de lo que en cada lugar había, pero con mucha frecuencia preguntaba al maestro que cuando encontraría la sabiduría.

Así pasaba el tiempo y el alumno no encontraba la tan buscada sabiduría y su pregunta era siempre la misma: ¿Maestro cuando encontraré la sabiduría?, el maestro caminaba y callaba,

Después de la travesía de un desierto llegaron a un manantial, el chico se puso a beber agua con la cabeza casi metida dentro por la sed que tenía tan grande, en ese momento el maestro le sujetó la cabeza y no dejó que la sacara fuera durante un buen rato.

Al fin le soltó y el chico muy extrañado le miró interrogándole por ese comportamiento tan extraño, el maestro dijo: ¿tenias sed verdad? Si maestro pero no me dejabas respirar; claro, entonces ¿Cuál era la necesidad mayor? ¿Qué era lo que más necesitabas? El aire maestro, el aire.

Bien, pues cuando necesites la sabiduría como ahora necesitabas el aire, es seguro que la encontrarás.

 

Este es el cuento, espero que te sirva querida amiga Flor.

Un abrazo, hasta pronto.

                                                               Elisa

 

Esta imagen se llama "la sabiruría"

Si alguien considera que no tengo permiso para tenerla que me lo diga y gustosamente la quitaré, me ha parecido preciosa y la he tomado de internet: Imagenes de: Sabiduría.

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About elichenca

Soy una persona tranquila, me gusta salir a pasear por el campo, hacer fotografías, montar en bicicleta, nadar. Una de mis aficiones es la lectura, y me gusta escribir. Me gusta reunirme con los amigos para charlar tranquilamente al amor de la lumbre, si no hay lumbre, cualquier otro sitio es bueno. Me gusta pensar que dentro de mi hay un eje diamantino, que hace que me mantenga firme y erguida para que cualquier cosa que sobre mi caiga, no me haga tambalear. Esta es una idea de Ángel Ganivet, que leí hace mucho tiempo, me ayuda en el diario vivir. Elisa
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4 Responses to ¿Donde está puesto nuestro interés?

  1. CHONI dice:

    No quitaria ni un punto, ni una coma, como siempre estupenda. Un beso

  2. carmen dice:

    hola hermana he podido leer tu carta sobre la sabiduria y me ha parecido muy sabia. Te felicito por ello.Sigue así. Vas de bien a mejor. Un abrazo.M. Carmen

  3. Nati. dice:

    Muy buena y grata tertulia, sabia reflexión ,gracias Elisa por compartirlas con los amigos.Un abrazo de Nati

  4. rosy dice:

    hola elisa hace tiempo que no nos comunicamos , pero ya veo que tu sigues trabajando en tus reflesxiones y en tus poesias y tambien con tus pps pues el que acabo de ver del otoño es una maravilla gracias por acordarte de mi, espero que hayais pasado un bonito verano , bueno aqui en torrejon como siempre con mucho calor un gran abrazo espero que tengamos mas contacto por el messenger pues hace tiempo que no nos comunicamos venga un beso

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